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30.10.19 15:14

Tips Políticos - Los Límites de Alberto

El domingo Alberto Fernández fue electo Presidente sin la necesidad de ir a una segunda vuelta electoral, pero por una ventaja menor a la que él mismo se imaginaba, Mauricio Macri en una excelente elección quedó a casi 8 puntos porcentuales de diferencia.
Se configura, entonces, un escenario que en tres aspectos limita al Presidente electo: los pesos contrape-sos del sistema, la interna de la Alianza que lo llevó al poder y la aparición de una oposición que aglutina un amplio espectro de demandas de la sociedad.

1. Pesos y Contrapesos
El sistema presidencialista implica la división e independencia de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial. De acuerdo a los planteos de Madison en los “Escritos del Federalista” y muchos otros autores, la teoría explica que entre esos tres poderes existe un sistema de “pesos y contrapesos” (Checks and balances) que atempera el exce-so de predominancia de uno por sobre el resto a partir de ciertos mecanismos de control cruzado y de ciertas atribuciones claramente establecidas.
El Poder Ejecutivo como su nombre lo indica “ejecuta” en base a las leyes que provienen del Legislativo que a su vez tiene herramientas de control sobre el funcionamiento del Ejecutivo y el Judicial controla la legalidad de los actos de ambos.
Muchos autores que critican el sistema presidencialista plantean que su funcionamiento solo es posible cuando hay un Presidente que es líder de un partido altamente disciplinado y mayoritario en el Congreso, esto es lo que habitualmente se conoce como la “escribanía”.
Para estos autores, la falta de disciplina partidaria o mayorías legislativas a favor del presidente encierran un alto riesgo de parálisis del sistema de gobierno. Sin embargo, para otros autores, un Congreso en equilibrio abre las puertas a espacios de negociación, diálogo y acuerdos que dan un funcionamiento virtuoso del sistema de pesos y contrapesos.
A partir del resultado electoral del domingo y más allá de cambios que se puedan dar en base al escrutinio defini-tivo, y que serán menores en términos de número de diputados de cada una de las fuerzas, la Cámara de Dipu-tados quedará en una situación de altísimo equilibrio entre las fuerzas mayoritarias, el Frente de Todos contaría con 120 diputados y Juntos por el Cambio con 119.
En el Senado de la Nación, la predominancia del peronismo es más clara, contará a partir del 10 de diciembre con 37 Senadores mientras que Juntos por el Cambio tendrá 28. Pero en este caso debemos hacer la salvedad de que la disciplina partidaria está tamizada por el peso del territorio, que les da más poder a los Gobernadores sobre sus Senadores.
Estamos entonces ante una situación de paridad en el legislativo que, junto con la heterogénea conformación de un bloque del Frente de Todos en el que conviven el massismo, La Cámpora, el peronismo tradicional y otros sec-tores filokirchneristas, funciona como límite al futuro gobierno de Alberto Fernández.

2. La interna del PJ

El segundo límite al que se enfrenta el Presidente electo es el de las características de la alianza que lo lleva al poder, hablamos de un peronismo unido, pero casi con el único objetivo de sacar del poder al go-bierno de Mauricio Macri, en el que es muy difícil encontrar otros elementos aglutinadores.
Conviven en el Frente de Todos muchos espacios que tienen sus propias internas y que intentan mostrar-se como los “gestores” del triunfo para poder dar justificación a su necesidad de ocupar espacios de poder en el gobierno.
En este sentido, un dato no novedoso, pero si importante, es el peso del conurbano bonaerense en térmi-nos electorales, la primera y tercera secciones electorales sumadas representan el 80% de la diferencia que Alberto Fernández le sacó a Mauricio Macri el pasado domingo y la tercera sección sola el 51% de esa diferencia.
De los 2 millones de votos que Alberto Fernández le sacó a Mauricio Macri, 1 millón están en la tercera sección electoral del conurbano donde el Partido de La Matanza, dominado por el kirchnerismo, tiene un peso altísimo.
El presidente busca en su alianza con los Gobernadores tratar de atemperar el peso que el krichenrismo tiene en los votos que aporta al triunfo, pero para eso tiene que ceder cuotas de poder dado que no tiene capacidad política propia para imponerse a los gobernadores, sino que tiene que negociar con ellos.
Nos encontramos al menos al inicio del período ante un presidente que sin pertenecer a ninguno tiene que negociar y se encuentra “tironeado” por todos los sectores de la alianza que lo llevó al poder.

3. Una oposición aglutinada

Una de las grandes ventajas con que contó Cristina Fernández de Kirchner a lo largo de su mandato, fue la de contar con una oposición totalmente atomizada, en la que jugaban en veredas separadas el PRO, el radicalismo, los socialistas y muchos otros.
Una oposición dispersa no es capaz de agregar adecuadamente demandas sociales al gobierno y relaja los límites que este pueda tener, ante una amenaza electoral dispersa y de baja intensidad los incentivos a operar casi sin restricciones por parte de un gobierno son mucho más altos.
Cuando la oposición está consolidada en un espacio político (sea este un partido o una alianza) con cierto ideario, cierto relato, cierta mística y una alta representatividad en la sociedad, el gobierno debe estar más atento y observar con más cuidado el “humor social” y el efecto que sus medidas tienen.
El pasado domingo parece haberse empezado a conformar ese espacio opositor que además contó con un apoyo que terminará rondando el 40% del electorado. Juntos por el Cambio, sobre todo con la campaña que hizo entre las PASO y la elección general, logró captar un electorado que parece demostrar preocupa-ción por cuestiones vinculadas a la institucionalidad democrática, la corrupción y que no se encuadran en la oferta del peronismo.
De esta manera podemos ver en el resultado y el incipiente regreso del bipartidismo un nuevo límite al Gobierno entrante. Ante la paridad legislativa el nuevo Presidente podría elegir el camino de los Decretos de Necesidad y Urgencia, pero deberá tener en cuenta que ese camino implica costos más altos en estas condiciones que con una oposición atomizada.
Cabe aclarar que el único actor en la política argentina que, incluso personalmente, cuenta con un cúmulo de votos consolidados en su favor es Cristina Fernández de Kirchner, y que más allá de este caso particu-lar; el voto en general es volátil, con lo cual la consolidación de ese espacio opositor dependerá de la ca-pacidad de Juntos por el Cambio para mantenerlo.

Conclusiones

A partir del resultado del pasado domingo nos encontramos con un gobierno que cuenta con limitaciones que vienen dadas por la paridad de fuerzas en el Congreso, las internas en su propio espacio y la apari-ción de una oposición aglutinada en una oferta política.
Estas limitaciones podrían ser vistas de dos formas, tanto como una oportunidad para que el gobierno a partir de sus limitaciones comience un camino de negociaciones, diálogo y acuerdos que necesariamente implicarán mayor moderación, consensos y una mejor institucionalidad.
O, por otro lado, podría suceder que a partir de esas limitaciones se entre en una parálisis o ineficiencia dada por la falta de autoridad política. Un Presidente que no domina su propia fuerza, no domina el Con-greso y se enfrenta a un cuerpo opositor unificado corre riesgo de no lograr imponer su posición.
El caso argentino cuenta con ejemplos de este tipo. Los próximos días y meses irán develando cómo se maneja el Presidente Electo Fernández ante esta situación.

Lic. Manuel Font, Globaltecnos

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